SARMIENTO (Ma. Claudia): -¿Que las mujeres marcaron mi existencia?
SARMIENTO (Alicia): "En París compré una Venus de Milo en cuya base grabé esta inscripción "A la grata memoria de todas las mujeres que me amaron y ayudaron en la lucha por la existencia". La venus de Médicis es todo amor, la de Milo es pronta a ser madre o amante, pues sólo enseña su seno, y su fisonomía es grave, como si sintiera la idea del deber.
Hay las mujeres de la Biblia, hay las de Shakespeare ó de Goethe. ¿ Por qué no he de tener para mí las Mujeres de Sarmiento? No porque yo las haya creado al grado de mi fantasía, sino porque todas ellas me cobijaron bajo el ala de madre o me ayudaron a vivir largos años de prueba.Mi madre, su sombra está hoy aquí presente, mi madrina protectora, la Manso (Juana) fue el único "hombre" que en Argentina y Chile comprendió mis ideas y mi obra en materia educativa y puso manos a la obra, ¿era una mujer?
Aurelia Vélez, otra que me ha sostenido montando guardia contra la calumnia y el olvido...
¡ Extraño fenómeno! Desfavorecido por la naturaleza y la fortuna, absorto desde joven en un ideal que me ha hecho vivir dentro de mi mismo, sentí así toda mi vida al lado mío a una nujer, atraída por no sé qué misterio, que me decía, acariciándome: "adelante, llegarás":"
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