Es precisamente lo que hoy exaltamos, al evocar en su día al Gran Maestro de América, y rendir justo homenaje a quien fue ejemplo y singular mentor de la Educación.
En vuestras manos he puesto un pensamiento de lo que signó su tarea. El orgullo de hacer las cosas bien, el entusiasmo de sentirse satisfecho al ver el crecimiento intelectual de los alumnos, como sana recompensa...
Ayer a las 16 y 30 comenzó una lluvia, que de algún modo me hizo pensar en la importancia de nuestro accionar educativo. En efecto: reverdecían las hojas, y las flores resplandecían de color, como crece la luminosidad en el espíritu infantil con la siembra del conocimiento, y el cultivo de los sentimientos. Al agradecer vuestra presencia y la gentil ofrenda del Instituto Sarmientino, comparto mi emoción con ustedes y con todos los maestros que trabajan a lo largo y a lo ancho de todo el país..."
María Assenza
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